Los cuatro acuerdos, un libro de sabiduría tolteca, es un libro de crecimiento personal que se publicó hace ahora veinte años. Su autor, el Dr. Miguel Ruiz, transmite la sabiduría de sus antepasados, una sociedad del sur de México que estudiaba un conocimiento espiritual que es aplicable hasta el día de hoy.

Si bien la primera parte del manual es algo más abstracta y conectará más con personas que estén en un camino de desarrollo espiritual, los capítulos donde se describen los 4 acuerdos contienen ideas con las que nos podemos sentir identificados la mayoría de nosotros. 

La obra describe una sociedad que fomenta nuestros miedos y nuestra baja autoestima desde que nacemos, ya que aceptamos las creencias que nos inculcan los demás y las damos por válidas.

Intentamos satisfacer sus exigencias por miedo a no ser aceptados, hasta el punto de llegar a ser aún más duros con nosotros mismos que ellos, convirtiéndonos en nuestros propios jueces y pagando por nuestros errores cada vez que recordamos algo mal hecho.

Somos víctimas de nuestras propias creencias, la mayoría falsas, y eso crea un rechazo en nosotros mismos y por ende nos ocultamos tras una máscara fingiendo ser lo que no somos. 

Por todo ello, el escritor propone romper con esas ideas sesgadas basadas en el miedo y que nos roban la energía, para pasar a reclamar nuestro poder personal a través de los cuatro acuerdos resumidos a continuación.

 

PRIMER ACUERDO: SÉ IMPECABLE CON TUS PALABRAS

Es el acuerdo más importante y el más difícil de cumplir. Las palabras tienen el poder de crear, son la herramienta más poderosa que tenemos como seres humanos. Si las palabras provienen del amor, engendrarán paz y belleza, cambiarán vidas en positivo y el mundo será un lugar mejor. Si por el contrario provienen del miedo, generarán destrucción y odio. 

Ser impecable con las palabras implica asumir la responsabilidad de nuestros actos, pero sin juzgarnos ni culparnos. Es también utilizar nuestra energía correctamente, en la dirección de la verdad y del amor por nosotros mismos, y no para vaciarnos de nuestro propio veneno emocional.

El autor incide en que la cantidad de amor que sentimos por nosotros mismos es directamente proporcional a la calidad e integridad de nuestras palabras.

 

SEGUNDO ACUERDO: NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE

Tomarse las cosas personalmente es una expresión de egoísmo, ya que implica creer que todo gira a nuestro alrededor. El no tomarnos las cosas de forma personal nos hace inmunes al veneno emocional de los demás, y además significará que no dependemos de su aprobación.

Según el autor, cuando algo nos duele no es por lo que nos han dicho, sino por las heridas que teníamos previamente y que nos duelen al rozarnos con lo que nos han dicho. Somos nosotros mismos los que nos hacemos daño, nos cueste reconocerlo o no. 

 

TERCER ACUERDO: NO HAGAS SUPOSICIONES

El problema de hacer suposiciones es que creemos que lo que suponemos es cierto. Comprendemos algo mal, nos lo tomamos personalmente y hacemos un drama de nada. Sería mejor preguntar que suponer porque las suposiciones siempre crean sufrimiento.

Desde el punto de vista del autor, nuestra mayor y más falsa suposición es creer que los demás ven el mundo y sienten y piensan como nosotros. Ese hecho nos lleva a múltiples malentendidos y situaciones donde se genera un conflicto. El día que dejemos de hacer suposiciones, nos comunicaremos con habilidad y claridad, nuestras relaciones cambiarán y dejaremos de sufrir por ellas.

 

CUARTO ACUERDO: HAZ SIEMPRE LO MÁXIMO QUE PUEDAS

Este acuerdo se refiere a la realización de los tres primeros acuerdos. Si siempre hacemos el máximo posible, no nos juzgaremos a nosotros mismos. Y si no nos juzgamos, no habrá reproches ni culpas ni castigos. Dar el máximo significa actuar porque amamos hacerlo, no porque tengamos que hacerlo. La vida no consiste en alcanzar el objetivo sino en disfrutar el camino.

 

EL CAMINO TOLTECA HACIA LA LIBERTAD

Por último, el Dr. Miguel Ruiz nos propone romper con los viejos acuerdos para conseguir la libertad.

El primer paso es reconocer nuestras heridas emocionales, enfrentarnos a nuestros miedos y dejar de alimentar nuestro papel de víctimas.

Para conseguirlo hay que pasar de moverse desde el miedo a moverse desde el amor, y la clave para conseguirlo es convertirnos en guerreros espirituales. Eso significa convertirnos en personas conscientes que controlan sus emociones y su comportamiento, que dejan atrás los antiguos acuerdos para empoderarse y conseguir ser la mejor versión de ellos mismos.

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Montse Armero. Psicóloga General Sanitaria. Colegiada 11986 del COPC.

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