Profundizar en el conocimiento a uno mismo es una de las finalidades más importantes del ser humano y por la que todos deberíamos pasar si queremos vivir una vida más plena y llena de sentido.

Cuando ahondamos en ese largo proceso, atravesamos diferentes etapas. Algunas son más sencillas de lidiar y otras son extremadamente dolorosas, aunque necesarias, si queremos conectar mejor con nuestra verdadera esencia y ser mucho más coherentes con nosotros mismos. 

Esa coherencia significa ser, hacer, decir y sentir en la misma dirección. Si somos consecuentes con nuestra forma de pensar y actuar, muy probablemente alcancemos tarde o temprano esa tranquilidad de espíritu que anhelamos la mayoría. Y si no lo logramos, al menos estaremos en el camino de lograrlo.

¿Qué es el Eneagrama?

El Eneagrama es una síntesis de ideologías, religiones y filosofías milenarias, todas ellas orientadas al autoconocimiento. Por ende, es una herramienta que puede resultarnos muy útil para comprendernos mejor a nosotros mismos y al resto de personas con las que interactuamos. 

La palabra Eneagrama proviene del griego y significa figura de nueve puntas. El símbolo que la representa es una figura geométrica que simboliza nueve tipos de personalidad y su interrelación entre ellas. 

El  Eneagrama con los nombres de tipos según Riso-Hudson

 

Según este instrumento de transformación, podemos dividir a las personas en nueve grupos de personalidades diferentes  en función de que predomine en ellas una forma de ser u otra. Cada uno de esos grupos es un Eneatipo, y se clasifican del uno al nueve. 

Al realizar un test para determinar qué Eneatipo somos, es fácil que nos sintamos algo identificados con las definiciones de los diferentes grupos, pero habrá un Eneatipo en el que nos reconoceremos especialmente. 

Las personas que pertenezcan al mismo Eneatipo compartirán patrones de conducta parecidos, pero lo que más las asemejará o diferenciará, será su grado de evolución o consciencia. Así, una persona Eneatipo 1 que lleve largo tiempo trabajando en su autoconocimiento, distará mucho de otro individuo también Eneatipo 1 pero en el que predomina la falta de consciencia.

Hay autores que dividen esos diferentes niveles de desarrollo en nueve niveles (tres niveles más sanos, tres promedio y tres insanos). Los niveles más sanos corresponderán a personas más conscientes, más conectadas con su esencia y su «yo verdadero». Por el contrario, las personas más insanas estarán más en contacto con su ego, por lo que la ira, la angustia, la tristeza, la insatisfacción o el sufrimiento estarán mucho más presentes en su día a día.

Para entenderlo mejor, podemos imaginar una espiral o escalera de caracol en la que la persona puede situarse abajo, donde estaría más en el ego y en una versión poco evolucionada de sí misma, pero que a medida que evoluciona, va subiendo y se acerca cada vez más a su esencia y a la mejor versión de ella misma.

Los nueve Eneatipos se agrupan a su vez en tres tríadas: los tipos Ocho, Nueve y Uno constituyen la tríada del instinto; los tipos Dos, Tres y Cuatro forman la tríada del sentimiento y los tipos Cinco, Seis y Siete son la tríada del pensamiento.

El elemento que caracteriza a cada tríada, instinto, sentimiento o pensamiento, no convierte a los Cinco en más inteligentes o a los Dos en personas que sienten más que los demás, sino que representa su punto débil, el ego, a través del cual se manifiestarán más las limitaciones y dificultades de cada persona.

Los 9 Eneatipos

A continuación vamos a enumerar los nueve Eneatipos con las características principales de cada uno de ellos. Hay que tener en cuenta que esta descripción es tan solo una pincelada, ya que cada Eneatipo es muchísimo más rico y complejo.

Eneatipo Uno: El reformador. Las personas tipo Uno tienen unos valores muy sólidos. Son perfeccionistas y críticas con ellas mismas y con los demás. Suelen tener dificultades para gestionar la rabia cuando pasan un mal momento. En su versión mejorada son serenas, muy nobles y sabias.

Eneatipo Dos: El ayudador. Son individuos muy orientados a ayudar a los demás, aunque a veces lo hacen para sentirse necesitados. Al estar tan centrados en los otros, suelen tener dificultades para reconocer sus propias necesidades y cuidar de ellos mismos. En su mejor versión son personas humildes, altruistas y generosas, con un desarrollado sentimiento de amor incondicional por ellas mismas y por los demás.

Eneatipo Tres: El triunfador. Son sujetos ambiciosos y orientados al éxito. Pueden tener problemas de adicción al trabajo y de estar demasiado centrados en lo que los demás piensen de ellos. Cuando mejoran son personas que se aceptan a sí mismas y que se convierten en un modelo inspirador para los demás.

Eneatipo Cuatro: El individualista. Son personas muy introspectivas y sensibles. Se sienten vulnerables y pueden caer fácilmente en la autocompasión. En su mejor versión son muy creativas y capaces de transformar sus experiencias en grandes aprendizajes.

Eneatipo Cinco: El investigador. Son sujetos muy racionales a los que les gusta poner su atención en el mundo de las ideas y del aprendizaje. Pueden llegar a aislarse en exceso del mundo exterior. En su mejor aspecto son personas visionarias y con gran capacidad para ver el mundo de forma diferente.

Eneatipo Seis: El leal. Son personas muy trabajadoras y responsables, pero tienen grandes problemas de inseguridad, les asaltan las dudas continuamente. En su versión mejorada son individuos seguros de sí mismos, independientes del criterio de los demás y valientes.

Eneatipo Siete: El entusiasta. Los sujetos tipo Siete son optimistas, espontáneos, de gran ímpetu y productivos. Ese exceso de energía puede desembarcar en que sean demasiado impulsivos y abarquen más de lo que pueden finalmente realizar. En su mejor aspecto son personas muy capacitadas y agradecidas.

Eneatipo Ocho: El desafiador. Los Ocho son individuos muy seguros de sí mismos y dominantes, pero pueden llegar a ser demasiado intimidadores y tener dificultades para establecer relaciones profundas con los demás. En su mejor versión dejan al lado su orgullo para convertirse en personas generosas que mejoran la vida de los demás, llegando incluso a ser heroicas.

Eneatipo Nueve: El pacificador. Son personas bondadosas, de trato muy fácil, pero demasiado pasivas, complacientes y conformistas con tal de no entrar en conflicto. Cuando mejoran pasan a la acción y tienen una gran habilidad para la resolución de conflictos.

Después de leer estas descripciones, es posible que nos identifiquemos con más de una de ellos, por lo que para empezar a concretar qué Eneatipo somos, podemos realizar el test que sigue a continuación, el TRIE Riso-Hudson (Test Rápido de Identificación en el Eneagrama). Con este cuestionario podremos hacernos una idea de qué Eneatipo somos y tendremos un 70% de posibilidades de saberlo con seguridad, ya que aunque sea bastante fiable, solamente está basado en dos preguntas. 

Para realizarlo, deberemos leer los siguientes parágrafos y escoger con qué letra nos sentimos más identificados según nuestra forma de ser general. Quizás no estemos de acuerdo al 100% con todo lo que pone, pero seguramente habrá una de las tres opciones que refleje más cómo somos. Deberemos seleccionar una letra en el Grupo I y otra letra en el Grupo II.

TRIE Riso-Hudson test

GRUPO I

A. Tiendo a ser bastante independiente y confiado: pienso que la vida va mejor cuando la esperas de frente. Me fijo objetivos, me comprometo y deseo que ocurran las cosas. No me gusta quedarme sentado, prefiero realizar algo grande y dejar mi huella. No busco necesariamente confrontaciones, pero no me dejo llevar ni empujar tampoco. La mayor parte del tiempo sé lo que quiero y voy a por ello. Tiendo a trabajar mucho y a disfrutar mucho.

B. Tiendo a estar callado, y estoy acostumbrado a estar solo. Normalmente no atraigo mucho la atención en el aspecto social, y por lo general procuro no imponerme por la fuerza. No me siento cómodo destacando sobre los demás ni siendo competitivo. Probablemente muchos dirían que tengo algo de soñador, pues disfruto con mi imaginación. Puedo estar bastante a gusto sin pensar que tengo que ser activo todo el tiempo.

C. Tiendo a ser muy responsable y entregado. Me siento fatal si no cumplo mis compromisos o no hago lo que se espera de mí. Deseo que los demás sepan que estoy por ellos y que haré todo lo que crea que es mejor por ellos. Con frecuencia hago grandes sacrificios personales por el bien de otros, lo sepan o no lo sepan. No suelo cuidar bien de mí mismo. Hago el trabajo que hay que hacer y me relajo (y hago lo que realmente deseo) si me queda tiempo.

GRUPO II

X. Soy una persona que normalmente mantiene una actitud positiva y piensa que las cosas se van a resolver para mejor. Suelo entusiasmarme por las cosas y no me cuesta encontrar en qué ocuparme. Me gusta estar con gente y ayudar a otros a ser felices; me agrada compartir con ellos mi bienestar. No siempre me siento fabulosamente bien, pero trato de que nadie se dé cuenta. Sin embargo, mantener esta actitud positiva ha significado a veces dejar pasar demasiado tiempo sin ocuparme de mis problemas.

Y. Tiendo a controlarme y a ser lógico, me desagrada hacer frente a los sentimientos. Soy eficiente, incluso perfeccionista, y prefiero trabajar solo. Cuando hay problemas o conflictos personales trato de no meter mis sentimientos por medio. Algunos dicen que soy demasiado frío y objetivo, pero no quiero que mis reacciones emocionales me distraigan de lo que realmente me importa. Por lo general, no muestro mis emociones cuando otras personas «me fastidian».

Z. Soy una persona que tiene fuertes sentimientos respecto a las cosas, la mayoría de la gente lo nota cuando me siento desgraciado por algo. Sé ser reservado con los demás, pero soy más sensible de lo que dejo ver. Deseo saber a qué atenerme con los demás y con quiénes y con qué puedo contar; la mayoría de las personas tienen muy claro a qué atenerse conmigo. Cuando estoy alterado por algo deseo que los demás reaccionen y se emocionen tanto como yo. Conozco las reglas, pero no quiero que me digan lo que he de hacer. Quiero decidir por mí mismo.

Aquí podremos reconocer nuestro Eneatipo en función de las dos letras que hayamos elegido:

AX 7 El entusiasta. Optimista, hábil, impulsivo.

AY 8 El desafiador. Seguro, decidido, dominante.

AZ 3 El triunfador. Adaptable, ambicioso, consciente de su imagen.

BX 9 El pacificador. Receptivo, tranquilizador, complaciente.

BY 4 El individualista. Intuitivo, esteta, ensimismado.

BZ 5 El investigador. Perceptivo, innovador, objetivo.

CX 2 El ayudador. Humanitario, generoso, posesivo.

CY 6 El leal. Encantador, responsable, defensivo.

CZ 1 El reformador. Racional, de sólidos principios y autodominio.

Si queremos saber más sobre cuál es nuestro Eneatipo en concreto y cómo es en detalle, podemos ampliar  la información leyendo artículos o libros específicos sobre el Eneagrama. Dos ejemplares muy recomendables sobre el tema son Encantado de conocerme, de Borja Vilaseca, un libro divulgativo y de muy fácil lectura, y La sabiduría del Eneagrama, de Don Richard Riso y Russ Hudson, donde podremos profundizar ampliamente nuestro conocimiento sobre la materia.

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Montse Armero. Psicóloga General Sanitaria. Colegiada 11986 del COPC.

 

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