CÓMO SOBREVIVIR A LAS VACACIONES

En el hemisferio norte estamos ya en pleno período estival y millones de personas realizarán sus vacaciones a lo largo de las próximas semanas. El verano es la época mayoritariamente elegida para desconectar, tanto por las familias con hijos como por trabajadores que escogen o deben hacer sus semanas de descanso en esta época del año.

El verano es sinónimo de sol, piel bronceada, lectura, arena, relax, cenas con los amigos, nuevos paisajes y aventuras. Pero también puede ser sinónimo de quemaduras, mosquitos, calor asfixiante, frustración por no poder viajar o exceso de horas de convivencia. O una mezcla de todas ellas. Puede que amemos y odiemos el verano a partes iguales, que sea el mejor momento anual o que contemos las horas para volver a la rutina, pero está claro que es una época del año que no deja indiferente a nadie.

10 ideas para hacer de las vacaciones uno de los mejores momentos del año

El mes de septiembre es el momento del año en el que se presentan más demandas de separación y divorcio. El cambio de rutinas y un cúmulo de horas compartidas pueden acabar de deteriorar una relación de pareja que previamente se sostenía con pinzas. También suelen incrementarse los roces y discusiones entre padres e hijos y en cualquier relación de familia o amigos en las que se comparta el mismo techo durante días seguidos. Por ese motivo es importante tener en cuenta algunas estrategias para que ni la convivencia ni los imprevistos nos arruinen las vacaciones:

  1. Respetar al otro. Compartir espacio vital con otras personas puede generar numerosos conflictos, por lo que la primera norma a aplicar es el respeto hacia los demás: algo tan sencillo como mantener el espacio común libre de objetos personales, colaborar a que todo esté limpio y ordenado y ser considerado a la hora de escuchar música o consumir contenido audiovisual, pueden facilitar enormemente la convivencia.
  2. Ser tolerantes. Ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio es algo muy habitual. Ninguno de nosotros es perfecto, así que antes de exigir nada a los demás, es importante que seamos conscientes de lo que debemos mejorar nosotros mismos.
  3. Relativizar lo ocurrido. Tanto si hemos discutido con alguien con el que estamos de vacaciones como si surge algún imprevisto desagradable −perdemos el avión, nos roban la cartera o el apartamento no es el que habíamos reservado por internet−, debemos aprender a poner el hecho en perspectiva y a darle la importancia justa. Mientras más perdamos los papeles y más enfadados estemos, menos seremos capaces de solucionar el problema y más durará el malestar. Mantener una buena actitud en estos casos será clave para solventar de forma eficiente la cuestión.
  4. Aceptar la realidad. Sean cuales sean nuestras circunstancias, no debemos olvidar que por mucho que queramos que las cosas sean de otra manera, la realidad es la que es, y cuanto antes lo aceptemos, mejor. Frustrarse porque no soportamos a nuestra suegra, solo podemos irnos una semana de vacaciones o estas se reducen a un fin de semana en la casa del pueblo, nos aleja de la tranquilidad y del bienestar emocional.
  5. Aprender a perdonar. Cuando tenemos un conflicto con otra persona, básicamente podemos hacer dos cosas: dejarnos llevar por el orgullo y permitir que nos arruine las vacaciones, o encontrar una vía para solucionar lo ocurrido y continuar disfrutando del descanso.
  6. Mejorar nuestra comunicación. La convivencia con otras personas es la situación ideal para poner en práctica nuestras habilidades comunicativas: ser asertivos, empáticos, mejorar nuestra escucha activa y hablar desde los «mensajes yo».
  7. Crear momentos especiales. Las vacaciones son la ocasión idónea para hacer algo especial, sea solos o en compañía. Realizar un pequeño esfuerzo, sea económico o invirtiendo parte de nuestro tiempo en prepararlo, nos compensará al vivir la experiencia y además creará un bonito recuerdo en nuestra memoria.
  8. Ser independientes. Que realicemos un viaje con otras personas, no significa que tengamos que pasar las 24 horas pegados. Podemos perfectamente hacer algunas actividades juntos y otras por separado. Incluso en caso de viajar con niños o personas dependientes, podemos organizarnos para tener algún momento para nosotros. Respetar los espacios vitales de los demás y sus gustos personales hará que disfrutemos más de los momentos compartidos.
  9. Ser agradecidos. Las vacaciones son un momento excelente para apreciar todo lo bueno que hay en nuestras vidas: salir de nuestra rutina ayuda a coger perspectiva de nuestra cotidianidad y a que la valoraremos mucho más.
  10. Soñar y planificar. En períodos de descanso el estrés se reduce y vemos la vida de otra manera. Estar lejos de nuestro día a día puede hacernos ver que otras realidades son posibles y que quizá lo que siempre hemos soñado, puede llegar a materializarse si sabemos planificarlo adecuadamente. Es solo cuestión de analizar si nuestras aspiraciones son viables, ahora o en un futuro, y si lo son, ponernos manos a la obra. Como decía la novelista Mary Ann Evans bajo el pseudónimo de George Eliot, “Nunca es tarde para ser quien podríamos haber sido.”

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Montse Armero. Psicóloga General Sanitaria. Colegiada 11986 del COPC.

 

 

 

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