Por qué las personas se rompen por dentro y qué puede hacer la psicoterapia para que logres un nivel de satisfacción que ahora mismo está en las antípodas de tu vida

Lo primero que debes saber de mí es que a nivel emocional no soy ningún ejemplo de nada.

Me he pasado la vida estudiando la psique humana y aun así hay días que la ansiedad destroza mis nervios y épocas en las que la tristeza inunda mis pensamientos.

Eso es algo que forma parte de mí, es así.

Si esto supone un problema para ti porque esperabas encontrar a una persona que ha superado todas sus dificultades emocionales, lo mejor es que dejes de leer aquí mismo.

Muchos se preguntan por qué nos hundimos en la miseria cada vez que tropezamos.

 

Una y otra vez.

Unos creen que es cosa de débiles. Otros piensan que es una cuestión genética. La mayoría culpa directamente a los demás por no poder levantar cabeza.

Sin embargo, hay algo que explica de forma mucho más sencilla por qué motivo gestionamos nuestras emociones como lo hacemos.

Pero antes déjame que te cuente una historia.

Cuando tenía quince años, de un día para otro empecé a escribir mal: cambiaba las letras de orden, me olvidaba de poner algunas, las giraba o añadía letras que no venían a cuento.

Algo así como si fuera disléxica, pero sin serlo.

Aquello empezó como una anécdota pero poco a poco fue afectando a mis apuntes, mis trabajos y mis exámenes.

En aquella época era una persona súper exigente conmigo misma a nivel académico, así que te puedes imaginar que no gestioné bien la situación: me daba pánico no estar a la altura de lo que esperaba de mí misma.

El tiempo pasó y no solo seguí escribiendo como si estuviera permanentemente borracha, sino que mi nivel de estrés aumentó y la cosa se puso mucho más seria.

Para serio este ejemplar de orangután macho. Aunque eso sí, parece sereno.

Ya me hubiera gustado a mí encontrar la serenidad en aquella época.

 

La primera vez sucedió en París. Estaba pasando mis vacaciones allí con una familia de intercambio y todo parecía ir bien.

Una tarde visitamos Nôtre Dame y decidimos subir a la azotea.

No sé si has estado alguna vez (antes del incendio, claro), pero para acceder hay que subir unas escaleras de caracol.

Justo a la entrada, había un cartel que advertía de la dificultad que podían ocasionar subir tantas escaleras a personas con problemas del corazón.

Creo recordar que ponía algo también sobre la claustrofobia, pero te mentiría si lo asegurara.

De aquello hace casi 30 años y algunos recuerdos son borrosos. Así que es posible que esa parte del mensaje solo forme parte de mi recuerdo.

La cuestión es que aquel cartel me puso un poco en alerta y eso tampoco ayudó al devenir de los acontecimientos. 

El primer tramo era estrecho, aunque se podía subir muy bien. 

El problema llegó cuando me di cuenta de que la escalera seguía y seguía hacia arriba y a partir de la primera planta los peldaños se estrechaban a la mitad.

De repente, todo se volvió mucho más oscuro y aquello empezó a agobiarme de verdad.

Mi corazón empezó a latir como si quisiera salirse del pecho, me faltaba el aire, me sobraba todo.

 

Necesitaba espacio.

 

Adelanté a mis acompañantes precipitadamente y empecé a trepar las escaleras en busca de luz como si no hubiera un mañana.

En aquel momento era absolutamente incapaz de pensar, todo mi cuerpo estaba reaccionando presa del pánico.

Cuando llegué a la terraza y respiré aire fresco conseguí calmarme y volver más o menos a la normalidad. O eso creí entonces.

De hecho, había tenido mi primer ataque de ansiedad y mi pesadilla no había hecho nada más que comenzar.

Aquel año los ataques de pánico se generalizaron a un gran número de situaciones: multitudes, autobuses, metros, montañas…

Cualquier espacio excesivamente abierto o cerrado era capaz de generar en mí una ansiedad desproporcionada.

Empecé a pensar que me volvía loca y no tuve más remedio que explicarlo a mi familia y pedirles ayuda.

Tenía claro que, o me visitaba un especialista, o aquella situación sería insostenible.

Así que por aquel entonces descubrí los beneficios de la psicoterapia.

El poder hablar no solo de mi trastorno, sino de mis inquietudes, de mis preocupaciones, y lo que es más importante, ponerles solución, me salvó de una vida condenada a tomar pastillas como parches para dejar de sufrir.

Ojo, con esto no te estoy diciendo que los medicamentos sean el demonio, ni mucho menos.

Cuando son necesarios, hay que administrarlos. No hay otra opción cuando la bioquímica está gravemente alterada.

Pero en muchas otras circunstancias como fue mi caso, la psicoterapia resuelve eficazmente el malestar de las personas y no es necesario ningún fármaco.

Diría que en gran parte gracias a aquellas sesiones decidí estudiar una carrera que me permitiera entenderme mejor a mí misma y, cómo no, también a los demás.

El resto, ya es historia. 

                                                                  *      *      *

Y para ir acabando con mi historia y pasar a la tuya, me gustaría explicarte que una de las cosas más importantes que aprendí en terapia fue que ni escribir al revés ni los ataques de pánico eran mis verdaderos problemas en aquella época.

¿Me desestabilizaban y condicionaban sumamente mi vida? Sí, por supuesto.

Si alguna vez has tenido un ataque de ansiedad sabrás que es como tener una pesadilla estando despierto.

No sé a ti, pero a mí esta imagen me transmite una mezcla de poesía visual y vacío existencial insoportable. Vamos, que me cautiva y me horroriza al mismo tiempo. 

Sin embargo, aquellos síntomas tan solo eran la forma en que mi cuerpo daba salida a una situación mucho más compleja que por aquel entonces estaba viviendo y que era incapaz de gestionar. 

Te cuento todo esto porque es importante que sepas que las señales de tu mente muchas veces actúan como un espejo: reflejan una parte de ti, pero no la totalidad.

El origen de esos síntomas es en muchas ocasiones lo que verdaderamente importa, y una de las principales funciones de la psicoterapia es precisamente esa:

Ayudarte a encontrar qué ocasiona tu dolor para enseñarte a gestionarlo de otro modo.

Solo yendo a la causa podrás mejorar significativamente.

De lo contrario, será como poner parches que alivian el malestar.

Te servirán unas horas, unos días, incluso unos meses, pero si tu dolor sigue sin resolverse, volverá a encontrar otra vía para manifestarse.

Y esto te lo digo más como paciente que como terapeuta.

A lo largo de mi vida he experimentado diferentes terapias y las más efectivas siempre han ido a la parte más profunda del ser, sin ninguna duda. 

También te digo que como pacientes no siempre estamos preparados para enfrentarnos a nuestros miedos más profundos.

A veces lo único que necesitamos es un torniquete para detener el sangrado y coger fuerzas. 

Y eso está bien.

Hay técnicas increíbles para dejar de sufrir a corto plazo. Cuando uno está mal y las conoce, son como un regalo caído del cielo. 

Pero créeme, ir un paso más allá y entender por qué se repiten ciertos patrones y por qué caemos siempre en los mismos errores, es la forma más eficaz que conozco para alejarnos del sufrimiento

Eso, además de unas cuantas cosas más, es lo que consigues haciendo psicoterapia.

 

Y sobre la razón que te comentaba al principio.

¿Por qué gestionamos tan mal las emociones cuando hay un contratiempo?

 

 

Desde luego no es cosa de débiles. Todas las personas pasamos momentos complicados a lo largo de la vida y sufrimos por ello. 

Tampoco es una cuestión únicamente genética.

De hecho, esta tiene un peso relativo en nuestra estabilidad emocional, ya que lo importante es la epigenética, es decir, cómo se expresan nuestros genes debido a los factores ambientales que vivimos.

Y, evidentemente, culpar a los demás de todo lo que nos sucede no deja de ser una forma reactiva e inmadura de afrontar los problemas.

Así que la clave no está tanto en si nos rompemos o no por dentro, que todos lo hacemos en algún momento, sino en lo que diferencia a los que caen y se levantan de los que se derrumban y permanecen en el suelo durante semanas, meses o incluso años.

Y esa diferencia la marcan dos conceptos totalmente interrelacionados.

 

El autoconocimiento y la gestión adecuada de emociones.

 
 

Porque en la vida no podemos evitar tropezar, pero sí que podemos aprender a recomponernos mucho antes.

Podemos dotarnos de recursos emocionales que nos permitan conocernos mejor.

Esa es la clave para afrontar los contratiempos de manera mucho más eficaz. 

 

Y eso es lo que hace la psicoterapia.

 

Comenzar psicoterapia es el inicio de un viaje hacia tu interior.

No es una travesía bonita y sin piedras en el camino, todo lo contrario, está llena de obstáculos.

Cuando nos aventuramos en el extraordinario camino del autoconocimiento, surgen inseguridades y dudas.

Es más, mirar cara a cara aquellas partes de nosotros mismos que tanto evitamos puede dar mucho miedo.

No parece un trayecto muy alentador, ¿verdad?

 

Curiosamente, transitar ese camino acompañado por alguien que conoce en profundidad la psique humana y que te proporciona los recursos necesarios ante cada reto, convierte lo que parece inalcanzable en posible.

 

Y no solo es posible para los demás, también lo es para ti.

Lleves semanas con tu malestar, años o décadas, otra forma de afrontarlo es posible.

Piénsalo.

Otras personas han pasado por situaciones parecidas a la tuya y han encontrado una manera de estar mejor.

 

¿Por qué no podrías hacerlo tú?

Si ellos pueden, tú también. 

A tu ritmo. Hasta donde puedas.

Pero tú también te mereces tener una vida mejor. 

 
 

Así que si inicias un proceso de psicoterapia, estas son algunas de las cosas que pueden suceder:

La vida sigue estando llena de problemas, para qué nos vamos a engañar, pero a ti probablemente te afecten menos porque te sientes mejor.

 El hecho de que mejores en un ámbito de tu vida repercute indirectamente en otros. Son como vasos comunicantes: si estás mejor con tu pareja, por ejemplo, es más fácil que no te afecte tanto si tu jefe lleva una temporada insoportable.

 Te conoces mejor, y esas es una de las herramientas más poderosas que vas a tener a lo largo de la vida para luchar contra tus miedos. 

 Por lo general te importa menos lo que los demás piensen de ti. 

 Te relacionas de manera más adecuada contigo mismo y también con los demás. Consecuencia: menos problemas, menos malos entendidos, más paz.

 Tu vida se llena de sentido. Cuando pasamos una mala época, sea por la circunstancia que sea, perdemos mucho por el camino, incluido el sentido que tiene la vida. No hay nada como empezar a sentirse mejor para reconectarnos con la experiencia de vivir más plenamente. 

 Recuperas la sensación de fortaleza interior, y eso es algo que difícilmente te dará nada externo a ti.  

 Cada vez tienes más claro hacia dónde quieres ir. Además sabes que, aunque cueste, estás en el camino correcto. 

 Pasas menos horas al día sufriendo, y a medida que avanzas en tu desarrollo personal, cada vez tienes más momentos de paz mental.

 Eres mucho más consciente de tus emociones y aprendes a gestionarlas de forma más adecuada. Y más practicas, mejor lo haces, así que inevitablemente eso repercute en la autoestima de cualquiera. También en la tuya.

 Analizas de manera más adecuada tus problemas y tomas mejores decisiones, por lo que te equivocas menos y, en consecuencia, sufres menos.

√ Cuando haces psicoterapia te sientes más dueño de tu destino. Es como si aprendieses a pilotar un barco: al principio crees que no podrás mover ese armatoste con todo lo que pesa, pero poco a poco te vas sintiendo más seguro y cada vez te sientes más a gusto recorriendo distancias más largas.

 En definitiva, tu bienestar emocional aumenta y eso hace que te sientas mejor. 

 

Entonces, ¿es la psicoterapia una buena inversión?

 

Si quieres aprender estrategias para dejar de sufrir, para recuperar tu estabilidad emocional y para sentirte mejor en tu día a día, la psicoterapia es una inversión excelente.

Si te digo que hacer psicoterapia es una de las mejores inversiones que puedes hacer en ti mismo, muy probablemente pienses que te lo digo para tratar de venderte mi servicio. Así que depende de lo que tú consideres una buena inversión.

Para mí, sentirme mejor conmigo misma es un valor fundamental en mi vida y he invertido una gran cantidad de tiempo y dinero en terapias y formaciones para vivir mejor. Y desde luego, volvería a invertir cada euro gastado.

Pero nadie más que tú puede saber cuáles son tus prioridades. Quizá prefieras esperar a que las cosas cambien por sí solas o no te importe continuar así más tiempo. 

Solo tú puedes saber lo que te conviene más en este momento. 

 

 Acción, transformación, bienestar.

Servicio de psicoterapia online desde 35 €* 

Impuestos incluidos.

*Pago seguro con tarjeta de crédito o PayPal.

 

SESIÓN INDIVIDUAL

50
  • Incluye:
  • 1 visita online
  • Pautas de actuación
  • Ejercicios, registros y cuestionarios

BONO 5 SESIONES

€250
200
  • Incluye:
  • 4 visitas online + 1 visita online gratuita
  • Pautas de actuación
  • Ejercicios, registros y cuestionarios
  • Seguimiento entre sesión y sesión

BONO ANUAL

€1000
700
  • Incluye:
  • Todas la visitas del año hasta un máximo de 20 sesiones online
  • Pautas de actuación
  • Ejercicios, registros y cuestionarios
  • Seguimiento entre sesión y sesión
  • Libro Aprendiendo a vivir firmado y dedicado

 

Preguntas más frecuentes

 

¿En qué consiste exactamente hacer psicoterapia? 

La psicoterapia es un proceso de tratamiento, acompañamiento y cambio hacia una mejora personal.

Su objetivo es potenciar en el paciente sus propios recursos y generar nuevas estrategias y habilidades.

De ese modo, la persona podrá cambiar con más facilidad las conductas que le generan malestar emocional y reemplazarlas por unas más adecuadas y que provoquen un mayor bienestar.

 

¿Es para personas que tienen un trastorno psicológico o vale para cualquiera?

Aunque tradicionalmente se ha asociado este tipo de terapia a personas con trastornos psicológicos graves, nada más lejos de la realidad. La mayoría de personas puede enriquecerse de sus beneficios.

 

¿Qué sucede una vez realizado el pago?

En las siguientes 24 horas (laborables) me pondré en contacto contigo vía mail para acordar una fecha y una hora para nuestro encuentro. También podré resolver entonces cualquier duda que tengas acerca de la terapia online.

 

¿Cómo es una primera visita?

Durante la primera sesión se recopila información básica relevante del paciente, además de definirse de la forma más específica posible cuál es su inquietud y qué le gustaría modificar de ella. 

También es importante que la persona pueda explicar su situación actual en otros ámbitos importantes, así como experiencias pasadas significativas relacionadas directamente o no con el problema a tratar.

 

¿Y las siguientes sesiones?

En posteriores visitas se establecen los objetivos a trabajar, se diseña un proceso de cambio adaptado a medida al paciente y se lleva a cabo a un ritmo ajustado a sus necesidades.

Además, se proponen tareas a realizar entre sesión y sesión para asentar y consolidar las actividades trabajadas en terapia.

 

¿Cuánto dura una sesión de psicoterapia?

Las sesiones tienen una duración de 45 minutos, excepto la primera visita en la que el tiempo es de 60 minutos.

 

¿Cuántas sesiones necesitaré?

Depende. No hay una única respuesta porque los objetivos de cada persona son diferentes.

Hay quien que con pocas sesiones logran grandes avances porque ya lleva un trabajo emocional detrás importante o su dificultad es más fácil de gestionar. Otras personas necesitan más sesiones para alcanzar sus objetivos de cambio.  

 

¿A quién NO recomiendas la psicoterapia online? 

Este servicio es para personas que quieren mejorar algún aspecto de su vida porque así lo han decidido, así que no lo recomendaría a nadie que venga porque alguien de su familia o entorno le obliga. Nadie puede hacer que cambiemos si nosotros no queremos, es absurdo. 

No es para aquellos que se sientan incómodos con las terapias a distancia o tengan dificultades con la tecnología, ya que las sesiones son 100% online sin excepción. 

No son terapias adecuadas para psicopatologías graves o estados de crisis (brotes psicóticos, intención suicida, etc).

Tampoco son apropiadas para niños debido al tipo de actividades terapéuticas que se utilizan con pacientes de esas edades.

Y tampoco es para quien crea que cambio su vida al instante o que cuando me licencié me otorgaron una varita mágica con el título. Los psicólogos ayudamos en los procesos de cambio, pero no hacemos milagros.

 

¿A quién SÍ le recomiendas la terapia online?

A quien considere que el ahorro de tiempo y la comodidad de poder hacer terapia desde donde uno quiera no tiene precio. En general, a cualquiera que piense que el online no es futuro, sino el presente.

A cualquier persona que tenga ganas de mejorar algún aspecto de su vida, sea porque está harta de sufrir o porque ha llegado el momento de pasar al siguiente nivel.

La psicoterapia es para aquellos que se comprometen con su bienestar emocional y saben que, aunque no sea fácil, se puede vivir mejor. 

Así que la recomiendo para quien quiera dotarse de recursos, aplicarlos en su día a día y crecer.

 

¿Qué tipo de dificultades tratas en consulta?

La mayoría están relacionadas directa o indirectamente con el estrés, la ansiedad y la depresión en sus diferentes grados y formas de expresión como las siguientes:

Dificultades emocionales

  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Irritabilidad.
  • Problemas de gestión de la rabia.
  • Alta sensibilidad.
  • Inestabilidad emocional.
  • Baja autoestima.
  • Inseguridad.
  • Dificultad para tomar decisiones.
  • Insatisfacción vital.
  • Duelo.

Problemas de relación con los demás

  • Falta de habilidades sociales.
  • Dependencia emocional.
  • Relaciones tóxicas.
  • Conflictos familiares.
  • Falta de comunicación familiar.
  • Problemas de pareja.

Problemas laborales

  • Dificultades de relación.
  • Problemas de comunicación.
  • Dificultad en la gestión del tiempo.
  • Conflicto de valores.
  • Acoso laboral.
  • Estrés.
  • Burnout.

Dificultad de adaptación a los cambios

  • Cambio de ciclo vital.
  • Incorporación al mundo laboral.
  • Cese de la actividad laboral.
  • Maternidad.
  • Matrimonio.
  • Separación.

Gestión emocional de enfermedades

  • Soporte psicológico a enfermos con patologías crónicas, discapacitantes, degenerativas o terminales.
  • Apoyo a cuidadores con personas dependientes a su cargo.

 

 ¿Incluye soporte?

Si, por supuesto. Entre sesión y sesión suelo comunicarme con mis pacientes enviándoles nuevos recursos, recibiendo y contestando mails o cambiando las sesiones de día si lo consideramos necesario. Este es un proceso de acompañamiento, así que la persona no está sola ante los cambios. 

 

¿Los bonos tienen alguna garantía de devolución?

No. Si consideras que no puedo aportarte nada en tu proceso de cambio, es mejor que no contrates mis servicios. 

 

¿Los bonos caducan?

No, no caducan. 

 

¿Haces algún tipo de oferta por contratar tus servicios?

Sí. Las personas que contratan mis servicios tienes descuentos especiales en el resto de productos.

Solo tienes que ponerte en contacto conmigo antes de adquirir cualquier producto y te enviaré el vale descuento que esté aplicando en ese momento. 

 

 Acción, transformación, bienestar.

Servicio de psicoterapia online desde 35 €* 

Impuestos incluidos.

*Pago seguro con tarjeta de crédito o PayPal.

 

SESIÓN INDIVIDUAL

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  • 1 visita online
  • Pautas de actuación
  • Ejercicios, registros y cuestionarios

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  • Seguimiento entre sesión y sesión

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  • Todas la visitas del año hasta un máximo de 20 sesiones online
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