Siempre me ha gustado leer y escribir. Desde muy pequeña devoraba libros sin parar, y a la par, no dejaba de escribir historias. En aquella época no sabía hasta qué punto estaban tan directamente relacionados y cómo la lectura potenciaba en mí la imaginación y la creatividad. De hecho, no lo he sabido hasta muchos años después.

Leer ha formado parte de mi vida de forma natural, pero desde que es un hábito diario, escribir se ha vuelto en (casi) una necesidad. Es como si el conocimiento acumulado no pudiese quedarse estancado en mi cabeza y necesitara compartirlo con los demás.

Quizás suene pretencioso eso del conocimiento acumulado, pero te aseguro que soy lo más alejado a una erudita. Más bien me definiría como una buscadora nata de información, aprendo de muchas  áreas pero sin ser experta en ninguna.

Para ser una experta en alguna disciplina necesitaría al menos 10.000 horas según la teoría de Malcolm Gladwell,  y la verdad, me apasionan demasiadas materias como para llegar a la excelencia en ninguna. Pero con curiosidad y perseverancia se encuentra a los mejores de cada especialidad y algo sí se aprende de ellos, por supuesto.

Así que cuánto más leo y más aprendo, más escribo. Y no necesariamente sobre lo que leo. Simplemente es como si leer diariamente activase una función en mi cerebro que antes estaba a medio gas.

Hasta hace poco, compartía mis aprendizajes básicamente con mis compañeros de trabajo y con mis pacientes. Les explicaba el último libro que había leído, o les comentaba los resultados de las últimas investigaciones que hubiese descubierto navegando por internet. Pero en este momento de mi vida me apetece ir un paso más allá, y además, escribir sobre ello.

 

Aprendiendo a vivir

Por ese motivo he publicado Aprendiendo a vivir: Cómo ser un adolescente proactivo y feliz. Un manual para adolescentes y jóvenes que resume muchas de las ideas que he ido aprendiendo durante todos estos años.

Ha sido una experiencia muy gratificante por multitud de  motivos, pero también ardua y dura, no te voy a engañar. Fijarse una meta y cumplirla no siempre es sencillo. Te puedo asegurar que gran parte de lo que he escrito en el libro lo he experimentado en mi propia piel, y eso es lo que me hace pensar que si a mí me funciona, ¿por qué no podría beneficiarte a ti también? Así que te animo a leerlo y, sobre todo, a llevar a la práctica todas las ideas y ejercicios propuestos.

Tienes toda la información del libro en la página principal: https://montsearmero.com/inicio/libro/