El sueño en el dolor crónico

El dolor crónico afecta a casi un 25 % de la población española. En un estudio realizado a 5000 personas, un 43 % de los encuestados refirió haber sufrido dolor en la última semana, especialmente en piernas, espalda o cabeza.

De estos, un 54 % manifestó sufrir malestar crónico de larga duración, lo que supone un impacto notable en sus vidas.

Las causas más comunes de dolor crónico son la artritis, el reuma y las migrañas. Para combatirlo, más del 60 % de pacientes toma medicamentos analgésicos.

Esta medida tiene numerosos efectos secundarios cuando los fármacos son consumidos a largo plazo, incluidas nuevas patologías que agravan aún más el malestar de los afectados.

Mujer con dolor crónico

¿Cómo afecta el dolor crónico a los pacientes?

Padecer aflicción crónica disminuye de forma muy significativa la calidad de vida. El hecho de que las molestias sean diarias genera, además del propio dolor físico, un malestar psicológico importante. Algunas de las áreas más afectadas por el dolor crónico son los siguientes:

  • La calidad del sueño.
  • La vida social.
  • La capacidad cognitiva.
  • La actividad física.
  • El rendimiento laboral.
  • Actividades diarias varias (asearse, comprar, cocinar, conducir, escribir, etc.).
  • La mayor predisposición a sufrir trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión.

Todo ello supone un estrés muy importante para el paciente; desafortunadamente, en muchas ocasiones el dolor sostenido en el tiempo acaba generando un estrés crónico.

La calidad del sueño en el paciente con dolor crónico

La calidad del sueño es considerada una variable fundamental para evaluar si un tratamiento contra el dolor crónico es satisfactorio o no.

Alrededor de un 50-70 % de pacientes que sienten aflicción moderada o intensa sufren algún tipo de trastorno del sueño. Esto sucede especialmente en pacientes mayores. Los trastornos más frecuentes son los siguientes:

  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Despertar nocturno a causa del dolor.
  • Sueño no reparador.
  • Somnolencia diurna.

En estos pacientes el dolor genera un mal descanso. Como consecuencia, se produce una hiperalgesia, es decir, una mayor percepción del dolor. Sentir más dolor propicia un peor descanso, por lo que la situación se retroalimenta y el paciente se ve especialmente perjudicado.

Efecto de la medicación analgésica en el sueño

Los fármacos suministrados para el tratamiento del dolor crónico mejoran la sintomatología, pero afectan la calidad del sueño del paciente. Entre los más comunes encontramos los siguientes:

Los antiinflamatorios no esteroideos

Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, también conocidos como AINE, son algunos de los analgésicos más utilizados en adultos. No solo disminuyen la inflamación, sino que reducen la fiebre, la hinchazón y el enrojecimiento. Se prescriben para tratar problemas de salud crónicos como la artritis o el lupus.

Cómo afectan al sueño: los AINE reducen la eficacia del sueño y aumentan el número de despertares nocturnos. Ello es debido a tres posibles causas principales:

  • Disminución de la síntesis de prostaglandinas.
  • Interferencia con la liberación de la melatonina.
  • Irritación gástrica a causa de su ingestión crónica.

Opioides

Los analgésicos opioides son seguros cuando se siguen las indicaciones del médico y se consumen por un período limitado de tiempo. Su consumo habitual puede causar dependencia y, si son ingeridos de manera inadecuada, pueden provocar una sobredosis e incluso causar la muerte. Por ello, son recetados con mucha cautela por los facultativos.

Cómo afectan al sueño: disminuyen la fase REM de sueño y el sueño de ondas lentas, ambos esenciales para el desarrollo fisiológico correcto de los ciclos del sueño.

Corticoides

Los corticoides son medicamentos que se prescriben principalmente para reducir la inflamación de enfermedades como la artritis, el asma, el lupus, la esclerosis múltiple o algunos tipos de cáncer.

Su consumo continuado puede producir diferentes efectos secundarios, como debilitar los huesos o causar cataratas. Por esa razón, suelen prescribirse por períodos reducidos de tiempo.

¿Cómo afectan al sueño? A dosis altas, funcionan igual que los opioides: reducen los movimientos oculares rápidos y el sueño de ondas lentas.

Mujer despierta en la cama por dolores

Conclusiones sobre el dolor crónico y el sueño

La literatura científica asocia una relación directa entre el dolor crónico y los trastornos del sueño. El dolor dificulta en muchas ocasiones el descanso y no dormir adecuadamente incrementa la percepción de dolor.

Es importante considerar que los cambios estructurales del sueño son multifactoriales. La edad juega un papel muy importante, así como el tipo de medicación para el dolor.

No obstante, no deben descartarse otras variables como otras patologías concomitantes o circunstancias externas que perjudican el descanso nocturno e incrementan la sensación de dolor.

Al pautar un tratamiento analgésico para tratar el dolor crónico, se recomienda sustituir formulaciones de liberación rápida por formulaciones retardadas. Estudios realizados demuestran que este tipo de fármacos reducen la aparición de trastornos del sueño asociados a medicación analgésica.

Si el dolor está repercutiendo en tu vida y no te deja avanzar, pásate por aquí. 

 

Artículo original publicado en La Mente es Maravillosa

Montse Armero