La esquizofrenia paranoide: síntomas y causas

La esquizofrenia paranoide es el subtipo de esquizofrenia más frecuente. Hasta 2013, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) diferenciaba cinco tipos de esquizofrenia: paranoide, desorganizada, catatónica, indiferenciada y residual.

Sin embargo, esta clasificación no describía la heterogeneidad del trastorno, ya que en muchas ocasiones los pacientes presentaban síntomas de más de un subtipo. Debido a esta falta de especificidad, con la publicación en 2013 del DSM-V se eliminaron las diferenciaciones.

La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) también suprimió los subtipos esquizofrénicos en su undécima revisión en 2018. A día de hoy, estos continúan utilizándose para instaurar un tratamiento o para explicar los síntomas que más predominan en un paciente, pero ni el DSM-V ni el CIE-11 los especifican en el diagnóstico.

¿Cuál es el origen de la esquizofrenia paranoide?

Aunque hay constancia de comportamientos psicóticos al menos desde las antiguas Grecia y Roma, los registros médicos de síntomas compatibles con la esquizofrenia son muy escasos hasta el 1800.

El término esquizofrenia fue acuñado por primera vez por Eugene Bleuler en 1908. Anteriormente, Bénédict Morel, Emil Kraepelin y otros psiquiatras habían utilizado el concepto de demencia precoz durante el siglo XIX para describir en parte los síntomas.

Bleuler propuso modificar el término, dado que la esquizofrenia no conducía siempre al deterioro mental ni tampoco afectaba solo a personas jóvenes, como lo implicaba el concepto de demencia precoz. El psiquiatra mantuvo los tres diferentes subtipos de esquizofrenia —hebefrénica, catatónica y paranoide— que ya había apuntado Kraepelin, aunque sus visiones fueron diferentes.

Esquizofrenia paranoide en una mujer.
La clasificación de la esquizofrenia se modificó a lo largo de los años para adecuarse al conocimiento científico sobre la enfermedad.

Síntomas de la esquizofrenia paranoide

La sintomatología de la esquizofrenia es muy variada. Suele haber pérdida de contacto con la realidad, desorganización mental, alucinaciones, ideas delirantes, afecto aplanado, déficit cognitivo y mala adaptación laboral y social.

Sin embargo, estos síntomas no tienen por qué darse al mismo tiempo ni en todos los pacientes. Cada persona manifiesta la enfermedad de forma diferente, aunque comparta síntomas con otras personas con esquizofrenia.

Los pacientes con sintomatología paranoide presentan una serie de características comunes que son las siguientes:

  • Ideas delirantes: creen que suceden hechos que no son ciertos. Suelen ser de persecución, de grandeza o de ambas. También de otra temática como la religión, los celos o la somatización. Esto se acompaña de alucinaciones.
  • Síntomas como la ansiedad, el retraimiento, la ira y la tendencia a discutir. Habrá tendencia a la violencia se la ira no es controlada.
  • Sentimiento de superioridad.
  • Predisposición a la conducta suicida: sobre todo cuando hay ideas persecutorias.

El inicio de la enfermedad acostumbra a ser más tardío en la forma paranoide que en pacientes con sintomatología más desorganizada o catatónica. La presencia de los mismos suele ser estable en el tiempo.

El lenguaje desorganizado, la catatonia o la afectividad aplanada o inapropiada es menos acusada que en aquellos esquizofrénicos con síntomas catatónicos o desorganizados. El deterioro cognitivo también es menor y, en general, presentan un mejor pronóstico para llevar una vida independiente.

Causas más frecuentes de la esquizofrenia

Se desconoce el origen específico de la esquizofrenia, aunque es probable que para que se manifieste la enfermedad intervengan varias causas, tanto biológicas como psicosociales. Lo que sí está demostrado es que los siguientes factores pueden influir en el desarrollo:

  • Predisposición genética.
  • Alteraciones de la estructura encefálica.
  • Cambios en la neuroquímica del cerebro, en especial de los neurotransmisores dopamina y glutamato.
  • Complicaciones durante el embarazo, el parto y el posparto, como la malnutrición, la falta de oxígeno durante el trabajo de parto, la exposición a virus o a bacterias.
  • Traumatismo y abandono infantil.
  • Consumo de sustancias psicoactivas durante la adolescencia y juventud.
  • Situaciones muy estresantes.
  • Factores sociales, como la pobreza o la migración.
Hombre con problemas con la bebida.
El abuso de sustancias psicoactivas puede ser un factor asociado a la esquizofrenia.

La detección precoz es clave para tratar la enfermedad

En la actualidad, los pacientes diagnosticados con esquizofrenia pueden llevar una vida de relativa normalidad si tienen un buen apoyo psicosocial y siguen un tratamiento farmacológico y psicoterapéutico. Sin embargo, hay muchas personas que no están diagnosticadas. La falta de acceso a un abordaje terapéutico adecuado puede complicar mucho la calidad de vida de ellas.

De hecho, puede implicar abuso de sustancias, incapacidad para trabajar, depresión y otros trastornos afectivos, así como ideación suicida o incluso suicidio. Por ello, es importante que si sospechamos que alguien de nuestro entorno presenta este trastorno, consultemos con un especialista sanitario.

Si sospechas que tú o alguien de tu entorno podéis padecer esquizofrenia, consúltalo con tu médico de cabecera o un especialista en salud mental.

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Artículo original publicado en Mejor con Salud

Montse Armero