En la mente de un psicópata

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Hoy quiero hablarte de lo que podría pasar por la mente de un psicópata.

Para ello voy a reflexionar sobre una película que vi hace un tiempo en Netflix. Se titula El caso Watts: El padre homicida.

Normalmente no suelo mirar este tipo de documentales, pero leí un artículo sobre el tema y me pareció que podría ser interesante.

Está muy bien documentado y apenas tiene edición.

Todas las imágenes que se ven son reales, bien porque las grabó la policía, bien porque la protagonista compartía gran cantidad de vídeos personales en su muro de Facebook o simplemente quedaron registrados en su momento.

El documental narra la desaparición de Shannan Watts y de sus dos hijos.

Constantemente hay saltos en el tiempo entre los meses previos al suceso y lo que ocurrió los días después, pero la historia no puede ser más fácil de seguir.

De inmediato entras en el papel de investigador y solo quieres saber qué es lo que realmente pasó.

Si es que alguien puede saberlo.

Porque cuando algo de este calibre sucede (no te hago ningún spoiler, el título habla por sí solo), es difícil saber qué pasa por la mente de un psicópata.

¿Esta persona sabía lo que hacía en el momento de los hechos? ¿Es siempre algo premeditado? ¿De verdad se nos puede ir la cabeza a todos y matar a las personas que más queremos?

No creo que sean preguntas fáciles de responder.

Por suerte este tipo de situaciones no suceden en nuestro entorno inmediato casi nunca, pero cuando ocurren parten la vida en dos de los más allegados y rompen el corazón de toda la comunidad.

Nunca deberían pasar cosas así y es difícil no sentir empatía hacia tanto dolor.

En todo caso te recomiendo el documental porque, a pesar de ser duro, no entra en el sentimentalismo ni en la lágrima fácil.

Lo que hace es mostrarte la mente de un psicópata asesino y sus rasgos.

Y eso ya no te queda tan lejos porque se estima que un 1% de la población tiene ese tipo de rasgos.

¿Son todos potencialmente asesinos?

Nooooooo, claro que no.

Simplemente son personas con baja empatía, calculadoras y manipuladoras. Que de ahí pasen a cometer delitos de sangre hay un abismo.

Pero en tu vida probablemente te hayas cruzado con unos cuantos, te hayan complicado la vida a más no poder y a lo mejor ni siquiera supiste que ese era un factor determinante.

En el próximo artículo te contaré más sobre este perfil de personalidad.

Es una información que puede que te interese. O no. Pero en este caso yo diría que sí.

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Artículo original publicado en La Crónica de Salamanca

Montse Armero

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