¿Qué es la disforia sensible al rechazo?

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La disforia sensible al rechazo es una reacción emocional extrema hacia la percepción real o imaginada de rechazo. La persona que la experimenta se siente abrumada cuando es juzgada, excluida o criticada.

Así, puede sentirse fracasada ante el juicio ajeno, sentir que todo el mundo está en su contra o un torbellino de emociones desproporcionadas. El sentimiento es tan intenso que la persona se queda anclada en el hecho y no es capaz de continuar con normalidad con el resto de las tareas. La rumia mental se apodera de ella y le resulta extremadamente difícil desprenderse de sus pensamientos negativos.

La disforia sensible al rechazo no es un desorden clasificado en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), pero no por ello es menos real. Actualmente, se considera un trastorno formado por un conjunto de síntomas que muchas veces están asociados a otras condiciones, tal y como veremos a continuación.

No sabemos muy bien por qué algunas personas se sienten tan abrumadas por el rechazo. En general se considera que no hay una sola razón, sino un conjunto de factores que propician esa reacción. Veamos con más detalle algunas de sus características.

¿Por qué nos desagrada tanto sentir rechazo?

Experimentar emociones incómodas, como la tristeza o la ira, cuando nos sentimos rechazados, es normal. Forma parte de la condición humana, y de hecho juega a favor de nuestra capacidad de adaptación.

Si viajamos miles de años atrás, cuando vivíamos en tribus nómadas y dependíamos de la caza y la recolección, las personas necesitábamos estar en grupo para sobrevivir. No hacerlo disminuía nuestras probabilidades de supervivencia por todos los peligros que nos acechaban.

Por esa razón, en aquella época desarrollamos una serie de estrategias para permanecer dentro del grupo. De estas aprendimos que nuestro comportamiento debía ajustarse a la tribu; de lo contrario, corríamos el riesgo de ser expulsados -o lo que es lo mismo, quedar mucho más desprotegidos frente a las amenazas del ambiente-.

Hoy en día es muy diferente, y nuestra supervivencia no depende de la pertenencia a una tribu. Sin embargo, continuamos siendo seres sociales y por ello podemos llegar a experimentar dolor emocional cuando realizamos un patrón conductual que no es aprobado por los demás.Mujer triste

¿Cómo se manifiesta la disforia sensible al rechazo?

Cada persona que siente rechazo tiene una manera diferente de experimentar la vivencia. No obstante, algunos de los síntomas más frecuentes son los siguientes:

  • Conducta que busca la aprobación.
  • Elevada autoexigencia.
  • Sentimiento de vergüenza extrema.
  • Baja autoestima.
  • Ira.
  • Irritabilidad.
  • Agresividad.
  • Ansiedad.
  • Miedo al rechazo.
  • Tristeza.
  • Desesperación.
  • Necesidad de controlar la situación temida.
  • Evitación de contacto social.
  • Manifestaciones somáticas como malestar digestivo o cefalea.

Estos síntomas pueden experimentarse en el mismo momento de la interacción o posteriormente, cuando esta ha finalizado. Además, no tienen por qué manifestarse todos a la vez, ya que ello dependerá de cada persona y de la situación en concreto.

¿Quién es más susceptible de padecerla?

Hay varios perfiles que son susceptibles de experimentar la disforia sensible al rechazo. Por ejemplo, las personas que han sido sometidas en edades tempranas a un fuerte rechazo, especialmente parental. Otro grupo sería el de las personas con ansiedad social, ya que acostumbran a sentirse mal cuando tienen la percepción de que las están evaluando.

Otro tipo de personas son las que experimentan hipersensibilidad. Esta hipersensibilidad no siempre tiene que ir ligada a las personas altamente sensibles. Una persona puede estar pasando por una época complicada, sentirse mucho más vulnerable emocionalmente y experimentar más dolor ante el rechazo. Esa hipersensibilidad puede terminar limitando mucho la vida de una persona, especialmente si no aprende a gestionar sus emociones de manera adecuada.

Un colectivo susceptible de experimentar la disforia sensible al rechazo es el formado por las personas que padecen un trastorno del espectro autista (TEA); es así porque su emocionalidad suele ser alta. Por ello, si perciben que son rechazadas o criticadas, pueden sentirse mucho más molestas que la mayoría.

Por último, otro colectivo que experimenta frecuentemente la disforia sensible al rechazo son las personas con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Esto es debido a la dificultad de manejar adecuadamente las habilidades ejecutivas como el autocontrol o la flexibilidad cognitiva. De alguna manera, a las personas con TDAH les resulta más difícil relativizar, tomar distancia y salirse de la línea de pensamiento que mantienen en la actualidad.Chico de espalda con una manta

Tratamiento para la disforia sensible al rechazo

No existe un tratamiento preestablecido como tal para tratar la disforia sensible al rechazo. Sin embargo, se pueden aprender numerosas herramientas que les ayuden a experimentar menos intensamente sus emociones. Veamos algunas de ellas.

  • Aplicar la reestructuración cognitiva. Ser más conscientes de nuestros pensamientos, detectar los más irracionales y sustituirlos por otros menos perjudiciales es una excelente forma de empezar a combatir la disforia sensible al rechazo.
  • Aprender a relativizar. Poner en perspectiva todo aquello que nos sucede probablemente hará que vivamos el rechazo con una menor intensidad.
  • Aumentar la resiliencia. Construir un discurso de superación y fortaleza alrededor de las experiencias negativas es una estrategia excelente para dejar atrás la victimización.
  • Conocer historias de superación. Saber que otras personas han conseguido mejorar sus vidas pese a los obstáculos nos inspira a querer hacer lo mismo con la nuestra.
  • Mejorar las habilidades comunicativas. Conocer cómo podemos expresar nuestras emociones más adecuadamente reforzará nuestra seguridad y reducirá nuestro miedo a no saber cómo actuar.
  • Reforzar la autoestima. Ganar en autoconfianza es una muy buena manera de reducir la importancia de las opiniones ajenas.
  • Llevar un estilo de vida saludable. Dormir lo suficiente, comer alimentos reales y practicar ejercicio regularmente nos ayudará a sentirnos mejor y a gestionar más adecuadamente nuestras emociones.
  • Reducir el nivel de estrés. Un elevado nivel de estrés puede exacerbar aún más la disforia sensible al rechazo, por lo que incorporar actividades como la meditación o el mindfulness pueden resultar de gran ayuda.

Reflexiones finales sobre la disforia sensible al rechazo

Es importante tener presente que sentirse disgustado cuando alguien nos juzga o nos critica es normal, todos preferimos que nos alaguen a que nos rechacen. No obstante, lo habitual es que las emociones incómodas que nos genera el rechazo tiendan a desaparecer en poco tiempo.

Si en tu caso esas emociones tan molestas se alargan durante días o notas que te superan y condicionan tu día a día, quizá sea un buen momento para consultar con un terapeuta experto en gestión emocional. Aunque la disforia sensible al rechazo no tiene un tratamiento preestablecido, hay muchas estrategias que puedes aprender para minimizar su impacto negativo en tu vida.

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Artículo original publicado en La Mente es Maravillosa

Montse Armero

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