La escucha activa: cómo podemos mejorarla

 

escucha-activa

La escucha activa es una estrategia de comunicación basada en mostrar a nuestro interlocutor que entendemos lo que nos está explicando.

Se caracteriza por tener una actitud receptiva a sus palabras, estar plenamente atento y proporcionar feedback a su mensaje.

Muy posiblemente nos consideremos a nosotros mismos buenos interlocutores y con buena capacidad de escucha.

No obstante la realidad es algo diferente, ya que a la mayoría nos gusta que nos atiendan adecuadamente cuando hablamos, pero no todos sabemos escuchar de forma eficaz.

Muchas veces podemos estar oyendo a otra persona, pero estamos más pendientes de lo que vamos a responderle que de escuchar lo que está contando.

Ese hecho hace que no estemos atentos al cien por cien y no acabe de ser una escucha adecuada.

En otras ocasiones también podemos pensar que estamos interesados en lo que nos cuentan. Sin embargo, nuestra atención está más focalizada en otra actividad como puede ser pensar en otros temas que nos vengan a la cabeza.

Para escuchar activamente es necesario estar concentrados en el mensaje que la otra persona emite y demostrarle que le estamos escuchando.

En el fondo la escucha activa sería como realizar cualquier otra práctica de mindfulness, ya que estaríamos poniendo toda nuestra atención en una actividad, en este caso percibir plenamente lo que alguien nos está contando.

Cómo mejorar nuestra escucha activa

En la escucha activa no se trata simplemente de escuchar y asentir con la cabeza. Dependerá mucho del contenido de la conversación, pero cuando un compañero, amigo, pareja o familiar quiera explicarnos algo importante y requiera toda nuestra atención, deberíamos tener en cuenta ciertas estrategias como las siguientes:

  • Ser empáticos. Mostrarnos cercanos y demostrar que entendemos cómo se siente la otra persona nos ayudará a mejorar nuestra escucha activa.
  • No restar importancia a lo que nos cuenta nuestro interlocutor. Las personas tenemos diferentes sistemas de valores y damos importancia a cosas distintas. Que lo que nos están explicando nos parezca algo sin ninguna trascendencia, y lo expresemos tal cual, no hará más que alejar al otro de nosotros.
  • Evitar juzgar o descalificar aquello que nos estén contando. Si alguien cercano nos está explicando algo importante para él y nosotros le contestamos de forma en la que se sienta juzgado, posiblemente heriremos sus sentimientos y eso hará que la otra persona no quiera continuar describiendo lo que le ocurre o lo haga con más reticencia.
  • Eludir dar nuestra opinión si no nos la piden. A veces las personas simplemente quieren que las escuchen. Nada más. Una buena manera de saber si quieren saber nuestro parecer es preguntándoselo directamente. 
  • Realizar preguntas abiertas. Si queremos obtener más información, procuremos que las preguntas sean abiertas, es decir, que la respuesta no sea un sí o un no. Preguntas que empiecen por qué, quién, cuándo o cómo, serán mucho más adecuadas para que la otra persona nos explique más detalles de la situación.

¿Qué más podemos hacer para escuchar activamente a los demás?

Las estrategias descritas nos harán ser una persona a la que los demás les guste explicarle lo que les ocurre. Además, si queremos llevar a la práctica la escucha activa de forma adecuada, deberemos considerar los siguientes factores:

  • Dar señales de escucha. Puede ser asintiendo con la cabeza, emitiendo expresiones de acuerdo o teniendo una expresión corporal adecuada: conectar con la mirada y ser conscientes de que nuestros gestos, postura y tono de voz son lo suficientemente receptivos.
  • Parafrasear. Significa resumir con nuestras propias palabras lo que la otra persona acaba de decir y es una manera de dar a entender al otro que hemos entendido adecuadamente su mensaje.
  • No distraernos durante su explicación. Si vemos que empezamos a pensar en otros temas, sería conveniente intentar volver al aquí y al ahora. Seguro que la otra persona nos lo agradecerá.
  • No interrumpir. Cada vez que nos venga una idea a la cabeza mientras nos están hablando, deberíamos hacer el esfuerzo de contenernos y no verbalizarla de inmediato. Es la otra persona la que nos está explicando algo, por lo que debemos intentar poner toda nuestra atención en lo que nos cuenta y ya hablaremos cuando llegue nuestro turno.

La escucha activa es una actividad que no practicaremos a diario, al menos en gran parte de ocasiones. La mayoría de conversaciones que mantenemos en nuestro día a día son fluidas y no necesitamos estar pensando cómo actuar a cada instante.

Sin embargo, sí que será importante que le dediquemos la atención adecuada en el momento en que alguien quiera explicarnos algo importante.

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Montse Armero

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